Hay días en los que, sin ton ni son, el pasado hace acto de presencia.
Comienzas a recordar tus propias actitudes ante situaciones que sucedieron, y te das cuenta de lo terriblemente inmadura e ingenua que eras.
De hecho, ni siquiera consigues explicarte cómo pudiste aguantar tanto, de dónde sacabas la fe.
Supongo que del amor ciego, el amor estúpido e injustificado, ese que asusta porque pocas veces has conseguido controlar.
Mira que fui tonta.
Por creerme mentiras.
Mira que fui inmadura, por no hacer caso a los hechos.
Yo me quejaba de que otras tenían vendas en los ojos, pero chica, yo la primera.
Espero que se me grabe a fuego eso de "MENTIROSOS NO"
Detesto a la gente que miente, y precisamente porque han sido casi a los que más he querido.
Pero lo triste es seguir confiando en esas personas, y ahí el error fue mío.
Nadie me mandó. Confianza ciega y requeteciega. Confianza absurda más bien.
El otro día escuché una frase que llamó mi atención. Decía algo así como "Si los pensamientos, los sentimientos, y los actos van en la misma dirección seremos personas equilibradas. En cambio, si pensamos una cosa, sentimos otra y demostramos todo lo contrario, dificilmente estaremos a gusto con nosotros mismos"
Tiempo y paciencia para que la goma del olvido se dedique a realizar su tarea.
martes, 3 de noviembre de 2009
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bueno tú sabes que siempre tendrás gente a tu lado que te haga recordar para no caer de nuevo!
ResponderEliminarBesoss