domingo, 29 de marzo de 2009

No puede tenerse todo

Supongo que cuando pasas de una relación a otra completamente diferente, empiezas a valorar los puntos positivos que aborda la persona con la que estás actualmente respecto a la anterior, y comienzas a sentrite afortunada.

Te sientes valorada moralmente. Te ayuda, te apoya, te aporta cosas inimaginables, te responde, y miles de cosas más que sé y tengo en cuenta.

Y sobreotdo sinceridad.
Una sinceridad aplastante que te aporta seguridad, sí, pero que a veces prefieres que haya sido maquillada antes.

O más bien prefieres ni haber sabido nunca, por tu propia inseguridad o autoestima. O más bien la estima que pueda tener la pareja hacia tu propio físico.

Puede que haya sido sobrevalorada en anteriores relaciones respecto a eso.
Igual ahí está el fallo.
Acostumbrada a sentirme deseada hasta tener el poder de dominar la situación solo por el deseo del otro.
El sentirme una mujer ansiada, hasta el punto de llegar a enloquecer al otro.

Vale.
Que puede que la situación era como era y ya por último tenía también a otra pareja pero...aún así, el sentirme deseada no cesó nunca. Al contrario, fue en aumento al convertirse en una prohibición. ("Esto sí que es un culo" XD chiste privado)

Pero ya desechando el contexto, era así como me sentía.
Valorada fisicamente.
¿O sobrevalorada?

No lo sé.

Puede que eso también fuera una mentira.
Una forma de retenerme u otra de sus falsedades para mitigar mis celos.
Pero yo lo sentía así.

En el aspecto moral sí que me siento valorada por mi pareja.
Muchísimo.
Es una realidad.
Cosa que mi anterior relación me hacía dudar fuera de la cama.

Pero...
La subestimación hace daño en ambos casos.

De ahí a la resigante conclusión del título.

No hay comentarios:

Publicar un comentario