
Detesto que nos enfademos.
Impide que pueda sonreir al despertar.
Me hace sentir insegura.
Me hiere, y encima deja la herida abierta, expuesta a todo tipo de pensamientos inadecuados que pueden llegar infectarla.
Pensamientos fríos que se calan y me provocan escalofríos.
Yo intenté arreglarlo esta vez, pero tus palabras ladearon mi cara, cerraron mis ojos y, sobretodo, me hicieron mucho daño.

Bueno no sé que decirte pero como todo yo sé que lo arreglarás.
ResponderEliminarYo detesto que me cuestionen, y más aún, que me digan mentiroso, después de todo.
ResponderEliminarY como por ciertas cosas NO estoy dispuesto a pasar tras todo lo hablado, prefiero marcharme y evitar que el daño sea mayor.
Y es que ya lo dije, la próxima discusión de parejas quinceañeras del tipo "no me amas como debes" o "quiéreme como yo te quiero" iban a acabarse tán rápido como sea yo de rápido en marcharme de donde esté.
¿Cuántos momentos se acabarán prematuramente por estas discusiones? Tú sabrás. Yo no voy a permitir que dudes de mí, porque yo nunca lo he hecho contigo.
No es justo.
Anónimo, no has entendido ni una palabra de lo hablado ayer.
ResponderEliminarNo has entendido nada.
Ya así estoy yo, son la seguridad de que a la mínima discusión acabarás con todo.
Así vale la pena. ¿eh?
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarY en ningún momento dije o dí a entender "no me amas como debes o "quiéreme como yo te quiero".
ResponderEliminarEso lo sacaste de la manga, porque ni que ver con algo así.
Y, para oír burradas, como las de anoche, que me hagan sentir culpable ya está mi padre.
Gracias.
Que te den... me voy a soñar un rato... ^
ResponderEliminarJajajajajajajaja
ResponderEliminarClaro, como está Vero...
¡AH!
ResponderEliminarY me dijo mi madre que te mandara al carajo así que...¡ala!
No hay más Flan de huevo ni macarrones a la carbonara para tí
tí tí tí tí